Promotora del mes: Erika León

A lo largo de este año, habrán notado que hemos estado muy emocionados con el desarrollo de un proyecto llamado “Un Longmont saludable”. Como parte de esta gran iniciativa, estamos uniendo recursos para apoyar a los miembros de la comunidad a que aboguen por la salud donde más lo necesiten. Entre estos grupos comunitarios, se destaca un importante grupo de promotoras. Hace más o menos un año, estuvimos buscando promotoras. Hace algunos meses las encontramos y desde entonces hemos estado recibiendo felicitaciones por su gran trabajo. Sin embargo, recién nos hemos dado cuenta que nunca hemos explicado ¿qué es exactamente una promotora?

Podríamos tratar de explicar este término tan importante y dinámico, pero preferimos mostrarlo con un excelente ejemplo. Así que les pedimos a algunas de nuestras generosas, carismáticas y apasionadas promotoras que participan en los entrenamientos de Cultivando, que nos expliquen con sus propias palabras, qué se necesita para ser promotora. Este mes, desde México, conozcan a la valiente y magnética madre de tres niños, Erika León.

Erika se sintió atraída por el rol de promotora desde muy pequeña. Su inspiración vino de su más amado e influyente modelo, su mamá. “Mi mamá trabajó en el Servicio Social de México”, cuenta Erika. “Trabajaba principalmente en hospitales. Yo observaba y admiraba su trabajo. Pero lo más importante es que aprendí su pasión. Mi mamá es extrovertida, amigable, locuaz, también abnegada e incansable cuando se trata de ayudar a los demás. Sobre todo, admiro la visión que tiene para mejorar el bienestar de las familias y su valentía para generar cambios. Ella me ayudó a entender cómo navegar en el sistema”.

Cuando el esposo de Erika, que es ingeniero, fue transferido de México a Longmont hace siete años, su vida se puso de cabeza. En México, Erika trabajaba como abogada y estaba feliz con el balance de su vida profesional. Era muy reconfortante que su hija estuviera al cuidado de sus familiares mientras ella trabajaba. Al mudarse a los Estados Unidos, tuvo que enfrentar el reto de aprender inglés, formar nuevas raíces, y llegar a conocer un nuevo sistema de gobierno y de educación. Pero sobre todo, tuvo la enorme tarea de tener una actitud positiva frente a su hija, aun cuando ella se sentía perturbada. Al verla abrumada, su mamá vino a vivir con ellos los primeros 6 meses en este nuevo mundo, para ayudarla a establecerse. Más adelante, volvió a visitarlos otros 6 meses cuando nació el tercer hijo de la familia Salas. “Mi mamá me dijo, OK, necesitas buscar y encontrar tu comunidad”, comenta Erika. “Ella me ayudó a establecerme, a conocer mi comunidad,  me impulsó a seguir avanzando y continuar creciendo como persona”.

LWL: ¿Cómo definirías ser promotora?
Erika: Una promotora conoce perfectamente las necesidades de su comunidad, la impulsa y comparte información. Sirve como puente entre la comunidad y las organizaciones, facilita la colaboración y ayuda a los demás.

LWL: ¿Qué se necesita para ser una promotora y qué te llevo a serlo aquí?
Erika: Para ser promotora necesitas conocerte a ti misma, a tu familia y luego a la comunidad. Necesitas pasión y un deseo de ayudar a los demás.

Al dejar mi carrera de abogada en México, perdí mucho. Lloré demasiado. Sin embargo, estoy muy agradecida por las oportunidades que tengo aquí, pues me pongo a pensar en otros inmigrantes que vienen aquí y no tienen las mismas oportunidades y recursos que yo tuve.

LWL: ¿Qué te hizo participar en el entrenamiento “Cultivando mi voz” que ofrece LiveWell Longmont y Cultivando?
Erika: Me apasiona mi comunidad, aprender nuevas cosas, ayudar a satisfacer necesidades. Quería saber más sobre LiveWell y el entrenamiento fue una gran oportunidad. Desde pequeña, mi mamá me enseñó a tomar las oportunidades como regalos, ya que nos traen mejorías, para mí, para mis hijos, o crean conciencia sobre diversos recursos.

Estoy orgullosa de ser voluntaria en esta organización, de ser parte de este grupo de mujeres interesadas en promover la salud física y mental y el bienestar de las familias.

LWL: ¿Cuál es tu mayor pasión cuando hablas de trabajo comunitario?
Erika: El bienestar familiar. Cualquier cosa que ayude a las familias, en temas de salud, nutrición, recursos, etc. La vida se trata de estar en familia.

LWL: ¿Cuáles son tus metas y expectativas una vez que termine el entrenamiento “Cultivando nuestra acción”?
Erika: Me encantaría trabajar en una organización donde pueda utilizar mis habilidades y ayudar a la comunidad de manera más eficaz. Siempre voy a trabajar en impactar positivamente y mejorar la salud física y mental dentro de las familias.

Trabajando juntos para un Longmont saludable (Un Longmont saludable) trabaja conjuntamente para aumentar la salud de nuestra comunidad apoyando a la población más afectada por desigualdades de salud y enfermedades crónicas en Longmont. Esta inspiradora iniciativa es posible gracias a la generosa donación de $600,000 otorgada por el Programa de subvenciones para el cáncer y enfermedades cardiovasculares y pulmonares (CCPD en inglés).

 

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