Promotora del mes: Silvana

A lo largo de este año, habrán notado que hemos estado muy emocionados con el desarrollo de un proyecto llamado “Un Longmont saludable”. Aquí una breve explicación: El programa Trabajando juntos para un Longmont saludable (Un Longmont saludable) opera en conjunto con otras instituciones para aumentar la salud de nuestra comunidad apoyando a la población más afectada por desigualdades de salud y enfermedades crónicas en Longmont. Esta inspiradora iniciativa es posible gracias a la generosa donación de $600,000 otorgada por el Programa de subvenciones para el cáncer y enfermedades cardiovasculares y pulmonares (CCPD por sus siglas en inglés). Con estos fondos, estamos apoyando a los miembros de la comunidad a que aboguen por la salud donde más lo necesiten. Entre estos grupos comunitarios, se destaca un importante grupo de promotoras.

Cuando el programa Trabajando juntos para un Longmont saludable se anunció por primera vez, empezamos a buscar promotoras. Hace algunos meses las encontramos y desde entonces hemos estado recibiendo felicitaciones por su gran trabajo. Sin embargo, recién notamos que nunca hemos explicado ¿qué es exactamente una promotora?

Podríamos tratar de explicar este término tan importante y dinámico, pero preferimos mostrarlo con un excelente ejemplo. Así que les pedimos a algunas de nuestras generosas, carismáticas y apasionadas promotoras que participan en los entrenamientos de Cultivando, que nos expliquen con sus propias palabras, qué se necesita para ser promotora. Este mes, desde Perú, les presentamos a Silvana, una apasionada traductora y mamá de dos niños.

Al nacer en Perú, Silvana creció desarrollando una pasión por sabores intensos, colores vibrantes y por la saludable comida casera preparada desde cero. Como traductora profesional, uno de sus idiomas menos conocidos es el idioma sincero de la comida nutritiva. Cuando hizo sus maletas y se mudó a Longmont en el 2012 con su esposo, nacido en Boulder, el cambio más preocupante comparado con su vida en Perú, fue la comida.

Silvana y su esposo se conocieron en Lima, mientras él viajaba en motocicleta con sus amigos a lo largo de Sudamérica. Los dos se enamoraron y mantuvieron una relación de telenovela de larga distancia por un año, con visitas cada tres meses al Perú. Luego de un año, él le pidió matrimonio y ella aceptó. Empezar una nueva vida en los Estados Unidos no significó un choque cultural, dice Silvana, pues ya había venido dos veces al país en un programa universitario de trabajo y estudios. Sin embargo, se acuerda, que cuando se trataba de familiarizarse con la sociedad, todo era totalmente nuevo. “Cuando vine como estudiante, yo copiaba lo que los demás hacían. Comía lo que comían los demás estudiantes y seguía las reglas establecidas.”

El cambio más grande al dejar el Perú fue la nueva cultura de la comida. Silvana adoptó las costumbres de este nuevo mundo con optimismo y entusiasmo, pero cuando se trataba de hábitos alimenticios, regresó a sus raíces. “Cuando llegué aquí, hice lo que conocía; empecé a preparar comida peruana desde cero igual que mi mamá”, comenta. “Cuanto más me acoplaba a la sociedad estadounidense, más fuerte era mi decisión de no adoptar el aspecto de la comida procesada.” Ahora, mi pasión es más intensa porque quiero enseñarles a mis hijos y a los niños latinos a comer alimentos saludables. Desafortunadamente, el marketing y la presión de sus amigos es constante. Mis hijos quieren imitar todo.”

Silvana no planeaba ser promotora. En realidad, no sabía lo que el término significaba cuando se inscribió en los entrenamientos. Se podría decir que la obligaron un poquito, aunque no fue necesario persuadirla tanto así. De hecho, fue su amiga Erika León quien la animó a participar. “Sentí curiosidad cuando vi los volantes del entrenamiento de LiveWell Longmont Cultivando mi voz”, cuenta Silvana. “Una frase que me llamó la atención fue ‘mamás latinas sanas, familias sanas’. De inmediato me inscribí cuando leí eso. No tenía muy claro para lo que me inscribí, pensé que eran clases de cocina.”

Una vez dentro del entrenamiento, Silvana se dio con la sorpresa de que no eran clases de cocina. Sin embargo, descubrió un grupo de promotoras con una dinámica motivadora y agradable. “Me gusta la forma en que interactuamos, todas tenemos vivencias e ideas distintas. Cada una trae habilidades y metas únicas, y estamos unidas por nuestros valores en común y un propósito general.”

En uno de los ejercicios de los entrenamientos de LiveWell y Cultivando, Silvana tuvo el reto de combinar habilidades y objetivos seguidos de acciones concretas, reveladoras e inspiradoras.  “Tuvimos que ser creativas,” comenta. “Cada una tenía diferentes objetivos. Una chica tenía interés en enviar ayuda a otros países. Otra estaba interesada en inmigración y yo en nutrición. Conversamos, aportamos ideas y lo logramos. De alguna manera, pudimos unir nuestras preocupaciones. Fue como un sueño que nos hizo notar el impacto que podemos causar cuando se trabaja en equipo. Aun tengo mucho que aprender, y cada vez estoy más confiada que puedo hacer una diferencia.”

LWL: Aunque no te propusiste ser promotora, con tu pasión por la nutrición y el amor por tu comunidad, obviamente te iba a ir bien en los entrenamientos. Ahora que has completado ambos entrenamientos, ¿qué crees que se necesita para ser una promotora?
Silvana: La verdad es que aun estoy aprendiendo. Todavía no tengo experiencia como promotora en la comunidad. Pero tengo preocupaciones y amor por mi ciudad y la comunidad latina. Yo diría que se debe tener vocación y un gran corazón para ayudar a los demás, y hay que empezar por conocerse a una misma.”

LWL: Tienes una pasión muy grande por la nutrición infantil. ¿Qué te gustaría que se haga en esta área?
Silvana: Me encantaría que se enfoquen más en enseñar a los niños a que escojan alimentos saludables. He notado que varios programas se centran en enseñar a los padres y encargados a cocinar y qué escoger. Sin embargo, los niños necesitan que otras personas les den el buen ejemplo, aparte de sus padres. En mi caso, mis hijos no siempre comen lo que cocino. Ellos quieren comer lo mismo que sus amigos, y les atrae la comida procesada. Creo que si sus profesores u otras personas que ellos admiran, les hablan sobre qué alimentos son buenos y los empoderan, serían el mejor público objetivo.

LWL: Ahora que ya terminaste los entrenamientos de LiveWell Longmont y Cultivando ¿cómo te sientes sobre empezar a trabajar con la comunidad?
Silvana: Estoy emocionada y un poco abrumada. Tengo mucho que aprender. Estoy conociendo más gente y descubriendo recursos que me hacen sentir entusiasmada por lo que se puede lograr.

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